Caleta Huellelhue da el primer paso hacia el reconocimiento como Comunidad Azul

Oct 15, 2026

Durante octubre, tres comunidades indígenas vinculadas a esta caleta de la comuna de Río Negro, Región de Los Lagos, protagonizaron la primera aplicación de la Guía de Reconocimiento de Comunidades Azules. 

Reconocer el trabajo de conservación de quienes viven del mar y contribuyen a su cuidado es el propósito de Comunidades Azules, un modelo de reconocimiento del Centro de Pesca Sustentable que forma parte de su programa Futuro Azul. Entre sus principales objetivos está que esas prácticas sean valoradas por las instituciones, los consumidores, los mercados responsables y sus pares.

Miguel Espíndola, director del Centro de Pesca Sustentable, lo explica: “En Chile existen comunidades que llevan años cuidando sus bancos naturales, respetando acuerdos y trabajando para recuperar sus recursos, pero gran parte de ese esfuerzo permanece invisible. Con Comunidades Azules buscamos reconocer esas prácticas, respaldarlas con evidencia y hacer que sean valoradas por la sociedad”.

La primera experiencia se realizó con las comunidades indígenas Huellelhue, Nirehue y Loy-Cumilef, vinculadas a Caleta Huellelhue, en el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos Lafken Mapu Lahual, declarada en 2005 para proteger ecosistemas clave de la zona. Esta figura de protección convive con el territorio ancestral mapuche-huilliche, cuyos habitantes llevan generaciones conciliando la conservación con sus formas de vida. 

Durante los últimos años, Huellelhue ha desarrollado un trabajo sostenido para recuperar su banco natural de choro zapato (Choromytilus chorus), con el apoyo del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad (GEF ICB), mediante acuerdos de protección, repoblamiento, vigilancia comunitaria y otras acciones orientadas a conservar el recurso y sus ecosistemas. Esta trayectoria ha convertido a Huellelhue en un territorio especialmente relevante para iniciar el reconocimiento de Comunidades Azules. 

Cristian Loy, integrante de la comunidad indígena Loy-Cumilef, quien ha participado activamente en la recuperación del recurso, destaca la importancia de obtener este reconocimiento: “Espero que lleguemos a tener buenos resultados, porque hemos trabajado bastante tiempo (…) la idea es seguir preservándolo (el banco natural de choro zapato) para futuras generaciones. También queremos ir complementando con el turismo, ver la forma de trabajar para que nos puedan conocer y visitar más, pero siempre manteniendo nuestra identidad y nuestra forma de vivir acá, sin sobreexplotar el lugar ni el producto”.

Para iniciar la evaluación, el equipo realizó un taller comunitario y entrevistas individuales. Estas instancias permitieron conocer las prácticas, acuerdos y capacidades existentes, además de las brechas y desafíos que se identifican desde el territorio. La información se complementará con la revisión de antecedentes técnicos, instrumentos de gestión, monitoreos y conocimiento ecológico tradicional, integrando la mejor evidencia disponible con la experiencia de quienes habitan y cuidan el territorio.

Un reconocimiento que permite seguir avanzando

Con los antecedentes recopilados, el equipo evaluador elaborará un informe que permitirá identificar las fortalezas y brechas, junto con el nivel de desarrollo en los distintos componentes de la Guía.

Con los resultados se podrá construir una hoja de ruta de mejora que será revisada junto a la comunidad para priorizar acciones que les permitan continuar avanzando. El reconocimiento contempla revisiones periódicas, de manera que puedan demostrar sus progresos y alcanzar niveles superiores a medida que fortalecen sus prácticas y resultados.

La experiencia de Huellelhue también permitirá generar aprendizajes para el desarrollo de mecanismos que reconozcan las contribuciones de la pesca de pequeña escala a la conservación, aportando antecedentes para la futura implementación del Sistema de Certificación de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, establecido por la Ley N.º 21.600 y a cargo del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).

Amerindia Jaramillo, coordinadora nacional del Proyecto GEF ICB, destaca el potencial de esta iniciativa: “Como Proyecto esperamos que el trabajo de buenas prácticas en áreas marinas protegidas que se desarrolla en la Experiencia Demostrativa de Huellelhue, particularmente sobre el repoblamiento del banco natural de choro zapato y su uso sustentable, en el futuro sea reconocido por los nuevos instrumentos económicos para la conservación de la biodiversidad que gestionará el SBAP. Estamos implementando las acciones de restauración junto a la comunidad, y aportando para que estas prácticas puedan ser apropiadamente reconocidas, certificadas y dar un valor agregado a los recursos y productos provenientes de esta área. Esto, poniendo especial énfasis en el esfuerzo realizado por sus habitantes para el cuidado y protección de la biodiversidad del estuario y el área circundante”.