La ceremonia contó con la presencia de Miguel Espíndola, director de Conservación Oceánica de Pesca Sustentable, en el marco de una alianza que vinculó a técnicos recién graduados con el trabajo de conservación que se realiza junto a la comunidad de Huellehue.

 “La vemos como un área con gran proyección”, comentó Robert Leiva, director del Liceo Politécnico Pesquero de Mehuín, en el marco de la ceremonia de graduación en la que se reconoció la vinculación de ocho estudiantes a la acuicultura de pequeña escala a través de sus prácticas profesionales.

Gracias a un convenio con la ONG Pesca Sustentable Matias Hernandez, Daphne Toro, Yeison Matías, Martina Pulquillanca, Sofía Esparza y Krisna Rodríguez pudieron desarrollar sus prácticas profesionales en el hatchery del liceo. Su labor consistió el realizar las tareas necesarias para el cultivo de semillas de choro zapato (Choromytilus chorus), un eslabón crucial para el proyecto de repoblamiento del banco natural de este recurso que se está desarrollando en caleta Huellelhue, una localidad costera de la comuna de Río Negro, Región de Los Lagos.

Para Miguel Espíndola, director de Conservación Oceánica de Pesca Sustentable, ese aporte fue determinante para alcanzar las cifras de producción que hoy exhibe el proyecto:

“Cuando nos planteamos producir semillas de choro zapato para ayudar a recuperar el banco natural de Huellelhue, sabíamos que era un desafío ambicioso. Parte importante de la respuesta estuvo en este liceo: con el trabajo de sus docentes, de sus profesionales y, especialmente, de los jóvenes que hicieron su práctica en el hatchery, se lograron producir más de un millón de semillas. Y ese trabajo no quedó como un ejercicio académico: las semillas fueron trasladadas al río Huellelhue y hoy forman parte de un esfuerzo concreto de restauración. En algún lugar del estuario están creciendo organismos que pasaron por sus manos”, señaló.

 

 

Una alianza que fortalece la formación técnica

Fabiola Chomali, profesora a cargo del hatchery del liceo, fue quien acompañó y supervisó el proceso de los estudiantes. Desde su rol, destacó el valor formativo de la experiencia, que en sus palabras fue mucho más allá de una simple práctica.

“Fue una experiencia muy significativa, principalmente porque los estudiantes pudieron participar en un proyecto real y comprender que los conocimientos adquiridos en la especialidad tienen una aplicación concreta y pueden generar un aporte a su propio territorio. No se trató solamente de realizar actividades prácticas, sino de involucrarse en procesos productivos reales, asumir responsabilidades y entender que el trabajo desarrollado puede contribuir al fortalecimiento de la actividad acuícola y beneficiar directamente a la comunidad, y en específico a la comunidad de Huellehue”, explicó.

Según la docente, trabajar junto a profesionales e instituciones externas expuso a los estudiantes a condiciones similares a las del mundo laboral real: “Fortaleciendo sus competencias técnicas, responsabilidad, autonomía y capacidad para trabajar en equipo”.

En esta línea, Robert Leiva coincide: “Evaluamos esta experiencia de manera muy positiva. Nuestros estudiantes tuvieron la oportunidad de aprender en un contexto real, fortalecer sus conocimientos técnicos y desarrollar habilidades personales y laborales. Para nosotros, además, confirma la importancia de seguir generando este tipo de alianzas, porque amplían las oportunidades de nuestros jóvenes y fortalecen la formación técnico-profesional que entregamos como liceo”.

Nuevas posibilidades: Instituto de Fomento Pesquero

Además del trabajo vinculado a este proyecto, la alianza con el liceo también permitió que otros estudiantes Matías Cabrera y José Escalona, realizaran su práctica profesional en el Centro Maricultura Hueihue del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), enfocándose en procesos vinculados a la acuicultura de pequeña escala y a la restauración activa de los ecosistemas marinos.

Para Robert Leiva, la posibilidad de que sus estudiantes realicen prácticas en una institución como el IFOP representa una oportunidad de gran relevancia para la comunidad educativa de Mehuín: “Permite que nuestros estudiantes se vinculen con una institución de reconocido prestigio y puedan aplicar sus conocimientos en un contexto real. Además, demuestra que la formación que entregamos en Mehuín puede abrir oportunidades más allá de nuestra localidad y fortalecer las expectativas profesionales de nuestros jóvenes”, señaló.

Proyecciones

Esta nueva generación de técnicos vinculados a la acuicultura de pequeña escala refuerza el valor de contar con jóvenes del territorio formándose en disciplinas clave para promover la conservación, proteger la biodiversidad y resguardar a quienes dependen del mar. Al respecto, Miguel Espíndola, director de Conservación Oceánica de Pesca Sustentable, señaló:

“Muchas veces pensamos que para generar grandes cambios hay que estar lejos, llegar a una gran empresa o desarrollar tecnologías muy complejas. Aquí ocurrió algo distinto: teníamos una comunidad intentando recuperar un recurso natural, un hatchery, docentes comprometidos y jóvenes aprendiendo acuicultura, y fue posible conectar todas esas capacidades para buscar una solución. Nuestro país necesita técnicos capaces de producir, pero también capaces de preguntarse cómo producir mejor, cómo recuperar aquello que hemos perdido y cómo generar desarrollo sin perder el patrimonio natural y cultural de nuestros territorios. Estos jóvenes pueden ser parte de esas respuestas”, finalizó.